miércoles, 11 de marzo de 2015

Malnutrición y sedentarismo aumentan el riesgo de sufrir infecciones

Malnutrición y sedentarismo aumentan el riesgo de sufrir infecciones

Malnutrición y sedentarismo aumentan el riesgo de sufrir infeccionesUna buena combinación para evitar estas enfermedades es una dieta balanceada y ejercicio constante.

Enfermedades causadas por la malnutrición, como la obesidad y la anorexia deterioran el sistema inmunológico, que a su vez eleva las probabilidades de las personas que las sufren de desarrollar alergias, infecciones e inflamaciones.
Por otro lado, aquellas personas que hacen ejercicio físico intenso, pero no excesivo, y constante, casi no tienen estos problemas de episodios infecciosos, inflamatorios o alérgico.
La profesora Ascensión Marcos, investigadora en inmunonutrición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de Madrid, ha estudiado y establecido a través de varias investigaciones la relación causal entre nutrición, ejercicio y defensas inmunológicas. Marcos ha analizado con biomarcadores inyectados en sangre a cerca de 4.000 adolescentes españoles de 12 a 18 años, en grupos de sanos, obesos o anoréxicos.
Entre los resultados más novedosos de sus estudios están los que demuestran que, desde el punto de vista inmunológico, tan negativo es el exceso como la escasez de peso corporal. “La obesidad es una malnutrición, al igual que lo es dejar de comer –explica Marcos–. Los obesos ingieren muchas calorías, energía, pero suelen tener déficit en micronutrientes: minerales y vitaminas”. De hecho, la profesora asegura que incluso si se es obeso, pero se practica un poco de ejercicio, la propensión a sufrir infecciones respiratorias, intestinales o de cualquier otro tipo disminuye. Y ocurre lo contrario entre los deportistas de alta competición que se esfuerzan mucho pero no siguen una buena alimentación.
“Entrenar seis u ocho horas diarias, angustiado por el estrés de una inminente competición deportiva, produce inmunosupresión”, asegura la investigadora. “En ese caso, el ejercicio se transforma en estrés y el estrés siempre suprime las defensas inmunológicas que evitarían infecciones, alergias e inflamaciones”.
Asimismo, la especialista cuenta que la franja que refleja el peso normal de una persona joven cada vez representa a menos individuos. Aumentan las cifras de quienes se sitúan en los extremos: cada vez hay más adolescentes extremadamente delgados o excesivamente gordos. La actividad física ya no es espacio apetecible para los adolescentes. “El grado de sedentarismo de los jóvenes españoles raya lo alarmante”, resume Marcos.

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